Recuperar el movimiento. La rehabilitación de pacientes con ictus o lesiones neurológicas encontró en la RV una aliada. Sistemas inmersivos simulan actividades cotidianas: comprar en un supermercado, cocinar o abrir una puerta. Los estudios muestran mejoras en movilidad, velocidad de movimientos y control motor. La clave: la RV combina repetición, retroalimentación y motivación, los tres pilares del reaprendizaje motor.
Aliviar el dolor crónico. En 2021, la FDA aprobó EaseVRx, el primer sistema de RV con receta médica para tratar el dolor lumbar. El programa combina respiración profunda, técnicas de relajación y terapia cognitivo-conductual en entornos inmersivos. Cuando el cerebro se sumerge en un entorno virtual absorbente, la atención se desvía del dolor.