En el parque, las acuarelas del autor cobran vida en esculturas monumentales: allí están el elefante dentro de la serpiente, el zorro, el astrónomo, el avión del piloto y, por supuesto, la Rosa y el Principito, custodiados por el mismo horizonte que inspiró los volcanes del Asteroide B-612.
El parque El Principito es de libre acceso; abre sus puertas desde las 5:00 a.m. y hasta la medianoche, permitiendo que el milagro ocurra dos veces al día: al amanecer, cuando la flor despierta, y al caer la tarde, cuando el parque se ilumina recreando un firmamento propio. Es el lugar perfecto para contemplar las puestas de sol que tanto amaba el Principito, recordando que “lo esencial es invisible a los ojos”.