Alma Viajera

Napa Valley

Otoño entre viñedos

Cuando llega el otoño, Napa Valley cambia de color y también de ritmo. Es tiempo de cosecha, grandes mesas y paisajes dorados que muestran una cara diferente de uno de los valles más famosos del mundo.

Hay un momento del año en que Napa Valley parece cambiar de tono. Las mañanas se vuelven frescas, las tardes invitan a quedarse afuera y las hileras de viñedos comienzan a pasar del verde al amarillo y al dorado. Pero mientras el paisaje parece bajar el ritmo, dentro de las bodegas ocurre exactamente lo contrario.

ENTRE VIÑEDOS

El otoño coincide con la época de cosecha, aunque cada variedad y cada año siguen su propio calendario. Muchas uvas se recogen de noche, cuando las temperaturas son más bajas, y luego comienza esa transformación que meses o años después terminará dentro de una botella.

No hace falta entender de enología para disfrutarlo. Basta entrar en una bodega, caminar entre barricas y probar un vino mirando el mismo paisaje del que nació. En Oakville, Far Niente (www.farniente.com) suma otro espectáculo en esta época: los árboles que rodean su histórica propiedad adquieren tonos dorados y acompañan una experiencia que combina jardines, viñedos y degustación.

La clave está en no correr de una bodega a otra. Napa se disfruta mejor dejando tiempo entre copas, haciendo preguntas y permitiendo que el paisaje también forme parte de la cata.

En Napa Valley

una copa compartida entre viñedos convierte la sobremesa en parte del viaje, especialmente cuando la luz de la tarde invita a quedarse. Crédito: Shutterstock

EL VALLE DESDE ARRIBA

Al día siguiente, vale la pena madrugar. Antes de que las carreteras se llenen y cuando el aire todavía está tranquilo, enormes globos comienzan a elevarse sobre el valle.

Napa Valley Balloons (www.napavalleyballoons.com) ofrece vuelos al amanecer que permiten cambiar por completo la perspectiva: desde arriba, las carreteras se vuelven líneas delgadas y los viñedos forman un mosaico que en otoño empieza a cambiar de color. El vuelo suele durar alrededor de una hora, pero la experiencia completa ocupa buena parte de la mañana.

No es necesario ser amante del vino para entender entonces por qué este lugar resulta especial. Por unos minutos, Napa deja de ser una colección de bodegas y aparece como lo que realmente es: un valle.

DE LA VIÑA A LA MESA

Después de mirar tantas uvas, llega el momento de descubrir lo que ocurre alrededor de ellas. Napa Valley desarrolló una cultura gastronómica a la altura de sus vinos, con cocinas que aprovechan el producto de temporada y una notable concentración de restaurantes reconocidos por la Guía Michelin.

Si el presupuesto lo permite, reserva al menos una gran comida. The French Laundry, en Yountville, sigue siendo el nombre más célebre, pero no es la única posibilidad: Press, en St. Helena, y Auberge du Soleil, en Rutherford, forman parte de una oferta que convierte sentarse a la mesa en otra manera de conocer el valle.

La experiencia no necesita ser solemne. Se trata de dejar que el vino llegue acompañado por aquello que crece, se cultiva y se cocina alrededor.

de Costa Rica están en el pueblo de Pitahaya, en la provincia de Puntarenas. Crédito: Shutterstock.

CUANDO CAE LA TARDE

Después de un día entre viñedos, hay pocas razones para apresurarse.

Busca una terraza, pide una última copa y mira cómo cambia la luz sobre los viñedos. En otoño, cuando baja el sol también baja la temperatura y una chaqueta empieza a sentirse tan necesaria como la copa que tienes enfrente.

Quizá ese sea el verdadero lujo de Napa: poder llenar el día de experiencias y descubrir que uno de sus mejores momentos ocurre precisamente cuando dejas de buscar la siguiente.

La cosecha terminará, las hojas caerán y las vides volverán a empezar su ciclo. Tal vez por eso el otoño le sienta tan bien a Napa Valley: aquí, terminar una temporada también significa empezar la siguiente.

En otoño, los viñedos de Napa Valley

cambian el verde por tonos dorados y rojizos, anunciando el cierre de la cosecha y el comienzo de un nuevo ciclo. Crédito: Shutterstock.

Comparte tu experiencia