De Finde

Puerto Escondido, más allá de sus olas

Por Marco Garófalo
Por: Diana Olvera Dander
 

La aventura del surf evolucionó en Puerto Escondido y ha dado paso a un destino pensado para un viajero sofisticado que se arriesga a conocer los nuevos paisajes, las experiencias y los sabores que ofrece el Pacífico oaxaqueño.

Puerto Escondido es un pueblo joven; hasta hace unos años se hablaba de él como un lugar de pescadores que conoció la electricidad y su primera carretera entre 1940 y 1960. Los lugareños y turistas llegaron hasta aquí atraídos por las grandes olas, perfectas para los arriesgados surfistas que formaron una comunidad bohemia y desenfadada, la cual sigue visitando las playas de Zicatela, Bacocho y Carrizalillo. 

Su línea costera combina el mar con ríos, lagunas y manglares, espacios que disfrutan especialmente quienes aman contemplar la naturaleza de los paisajes de la Sierra Madre del Sur. 

Este destino vivió un cambio decisivo durante la pandemia, pero ya venía gestándose desde 2015, cuando grandes artistas acudieron a sus costas en busca de inspiración.  La clásica cocina oaxaqueña y su tierra fértil se mezclaron en una gastronomía sofisticada, y la arquitectura se fundió con el paisaje para dar lugar a construcciones que sorprenden.

Bienvenida la tranquilidad

Si lo que buscas es apartarte del bullicio, Puerto Escondido te devolverá la paz. La propuesta de alojamiento es diversa, comenzando con la diminuta y asombrosa Casa Tiny —59 metros cuadrados de cemento aparente en medio de la nada, pero cerca de la costa— y su hermana mayor, Cosmos, una casa abierta con puertas corredizas y una pileta para refrescarse. Puedes encontrar estos proyectos de Claudio Sodi y Aranza de Arino disponibles en Airbnb.

Para los que prefieren hospedarse en un hotel, hay dos opciones con todos los lujos y de reciente apertura. La primera es Terreste, la nueva propiedad de Grupo Habita. Sus catorce villas trabajan al cien por ciento con energía solar y cuentan con piscina privada. Un proyecto de sustentabilidad y responsabilidad con el entorno, obra del arquitecto Alberto Kalach.

La segunda es Casa TO, una propuesta arquitectónica de solo nueve habitaciones sencillas y elegantes, envueltas en la naturaleza de Punta Zicatela. Tiene una hermosa alberca cubierta y un solario. Concreto, madera, acero y arcilla iluminados por luz natural. Es un oasis para la introspección. 

Terreste

Es la nueva propiedad de Grupo Habita; sus catorce villas trabajan con energía solar y cuentan con piscina privada. Crédito: Fabián ML/Grupo Hábita.

Vamos a dar una vuelta

Casa Wabi, un proyecto que busca fortalecer el desarrollo social por medio del arte, es un ejemplo del impulso cultural que transformó la región. La arquitectura es del premiado arquitecto Tadao Ando, y la dirección es de Bosco Sodi. Aquí se realizan residencias para artistas emergentes y en formación, así como exhibiciones de arte y cine.

Si buscas relajarte, meditar y consentirte, no debes dejar pasar la oportunidad de visitar la Terma El Papelillo en Punta Pájaros. Es un sauna y temazcal formado de concreto y con apariencia oxidada donde el calor de sus piedras calientes calma el estrés y desintoxica cuerpo y mente. 

Almoraduz

Es uno de los restaurantes nuevos en Puerto Escondido; su cocina de autor actualiza la cocina oaxaqueña y honra los ingredientes locales. Crédito: Cortesía Almoraduz.

Nuevos sabores

Las palapas donde se ofrecía la pesca del día siguen ahí, esperando a quien disfruta de la sencillez de la vida costeña. Sin embargo, recientemente surgió una apuesta gastronómica más arriesgada que actualiza los orígenes de la cocina oaxaqueña y honra los ingredientes locales. 

Un ejemplo es Almoraduz, el restaurante de Shalxaly Macías y Quetzalcóatl Zurita, cocina de autor con espíritu global. Tanto en su carta como en el menú degustación todo va cambiando de acuerdo con la temporada, en un afán de que todo sea fresco, de alta calidad y respetuoso con el entorno. 

Un restaurante imperdible es Kakurega Omakase, el proyecto culinario japonés del Hotel Escondido. A la vista es un lugar hermoso y sencillo, al paladar es una explosión de sabores a cargo de Keisuke Harada. Solo 12 comensales al día pueden disfrutar el menú degustación armado con la oferta del mar y sus mercados locales. Es indispensable reservar con mucho tiempo de anticipación.

No puedes irte de la costa oaxaqueña sin beber un mezcal, y uno de los lugares ideales para hacerlo es Bar Cobarde. Aquí podrás hacer una cata de mezcal artesanal y probar su carta que cambia día a día, mientras escuchas música en medio de la naturaleza. 

Casa Wabi

Con su arquitectura y su vocación cultural, impulsó un cambio de panorama en la zona de Puerto Escondido. Crédito: Brian Harkin.

Puerto Escondido es el nuevo spot de playa, desenfadado y contemporáneo, donde la vanguardia y la creatividad se han materializado en proyectos gastronómicos, arquitectónicos y culturales para un turismo que, más allá de las olas, busca una manera distinta de disfrutar la costa mexicana.

Vuela a Puerto Escondido con Volaris

Volaris opera vuelos directos a Puerto Escondido desde Ciudad de México, Felipe Ángeles (CDMX), Guadalajara y Tijuana.

 

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